Cada alfombra nace de un dibujo y de miles de pasadas de lana, una por una, en un taller de acá. No hay dos iguales porque no hay dos manos iguales: lo que encargás se teje para vos, con oficio local y sin apuro. Una pieza que abriga la casa y también la historia de quien la hizo.
Cada tarjeta es el primer paso de uno: el bastidor para presupuestar al toque, el formulario para obras compartidas, la tienda para piezas que ya existen.
Tres formatos para empezar; tu idea decide el resto.

Un pedazo de suelo que se vuelve tuyo: del boceto a tus pies.

Lo infinito en lo chiquito: suave, práctico y con tu toque, al lado del teclado.

Piezas de pared y de acento: un cuadro que además se puede tocar.
Me contás tu idea: medidas, colores y dónde va a vivir. Sirve un boceto, una foto o una corazonada.
Te mando el diseño digital y el presupuesto. Lo damos vuelta juntos hasta que sea el que imaginaste.
La tejo a mano, punto por punto, y te la entrego terminada: con base y bordes rematados.
Contame qué imaginás: el bastidor ya está listo.
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